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Salud y Calidad de Vida, Divulgación medico sanitaria con audio y video. Noticias para vivir mejor.  >  Nutrición - Comida sana para una mejor salud

Nutrición - Para reducir el riesgo cardiovascular el consumo de frutas y verduras debe alcanzar los 600 gramos diarios

Última actualización de la noticia: 03/03/2008

frutas y verduras

Fotografía por: jeltovski

En España, al igual que en otros países desarrollados, los hábitos alimenticios han empeorado notablemente. Comemos mal, los adolescentes cada vez consumen más comida rápida, realizamos escasa actividad física y cada vez llevamos una vida más sedentaria. Gracias a todo ello, actualmente nuestro país, con una tasa del 13.9%, ocupa el tercer puesto en prevalencia de obesidad en el mundo, tras Estados Unidos (22,5%%) y Reino Unido (17%)1. Sin embargo, llevar una dieta equilibrada, realizar ejercicio físico regularmente y evitar el consumo de alcohol y tabaco son claves en la prevención primaria y secundaria de las enfermedades cardiovasculares, una de las principales causas de muerte en nuestro país.

“Si consiguiéramos que toda la población aumentara el consumo de frutas, verduras y hortalizas hasta alcanzar los 600 gramos al día, se reduciría en más de un 30% el riesgo cardiovascular y de desarrollar un tumor”, afirma la doctora Joima Panisello, coordinadora de la mesa de debate dedicada a El impacto de los hábitos alimentarios en la salud de la población celebrada en el marco de las Jornadas de Actualización en Medicina de Familia, que durante ayer y hoy se celebran en el Palacio de Congresos de Madrid. Estas jornadas, que cuentan con la colaboración del Instituto de Formación Novartis, han sido organizadas por las Sociedades Española y Madrileña de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC y SOMaMFyC).

 

Por su parte, el doctor José Zarco, director de las Jornadas, afirma que es fundamental crear en la población unos hábitos dietéticos saludables. “En este sentido -añade-, el papel del médico de familia es clave, tanto por su cercanía como por el contacto continuo con el paciente y su entorno. Frente a los malos hábitos de la población es imprescindible integrar una educación dietética que forme parte de los hábitos de vida de los pacientes que pasan por nuestra consulta”.
 
Desde comienzos de este siglo, las costumbres alimentarias de las sociedades modernas han cambiado notablemente y algunos de estos cambios, como el mayor consumo de comida rápida o fast-food, se relacionan directamente con el aumento de las enfermedades cardiovasculares, debido, en parte, a la disminución de antioxidantes que ingerimos en los alimentos. Los antioxidantes, sustancias presentes tanto en la dieta como en el organismo, se encargan de contrarrestar el daño oxidativo generado, fundamentalmente, por los radicales libres. “Por lo que al consumo de frutas y verduras debemos añadir alimentos ricos en antioxidantes, como son las nueces, los cereales, la soja, las aceitunas y el aceite de oliva”, señala el doctor Zarco.

Saber lo que comemos

Casi el 14% de la población española es obesa y cerca de un 17% de los pacientes que acude al centro de salud presenta este problema. Para la doctora Panisello, “cualquier consejo dietético debe ir acompañado de una serie de pautas y recomendaciones al paciente sobre cómo realizar su compra para que no acabe consumiendo lo que casualmente encuentra y comiendo lo que casualmente compra. Y en este aspecto, el médico de familia puede contribuir y contribuye de forma muy eficaz”.

Alimentos imprescindibles

Actualmente, los datos disponibles sobre hábitos dietéticos en España indican que en los últimos años se ha producido una evolución de la dieta mediterránea tradicional (rica en verduras; legumbres y fruta; pescado y aceite de oliva; con un consumo ocasional de vino; una ingesta baja de lácteos y azúcares simples y un consumo prácticamente nulo de alimentos preparados) hacia patrones alimenticios propios de otras sociedades occidentales, con un aporte más elevado de grasas de origen animal, en detrimento de los hidratos de carbono complejos y de la fibra vegetal.

“No obstante, por muy sano que se coma, si la ingesta calórica supera el gasto energético, se inducirá al sobrepeso u obesidad, que siempre es desaconsejable. Así, junto a una dieta rica y equilibrada en verduras, hortalizas y frutas variadas; pan, arroz, pasta, es decir alimentos pertenecientes al grupo de los cereales y, preferentemente en su forma integral y no precocinados; legumbres, pescado blanco y azul; frutos secos, lácticos desnatados y agua, no debe faltar la realización de ejercicio físico como parte de unos hábitos de vida saludables que favorecerán la prevención de determinadas enfermedades”, matiza la doctora Panisello.

El doctor Zarco insiste en que “es muy importante el hecho de que seamos los médicos de atención primaria, los que tenemos una relación directa con el paciente, los que invitemos a los niños y adultos que vemos cada día a adoptar una dieta saludable y fomentemos la práctica de ejercicio”.



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